domingo, 8 de mayo de 2011

Pueblo libre, pase y cierre

La libertad es algo subjetivo. Me gusta pensarlo así. Podes ver en cada persona cuanto se libera a sí misma, cuanta rienda se da para salir del camino que todos te imponen y agarrar por uno nuevo, el suyo propio. Porque de verdad que es así, seguimos todos las ideas que un par dijeron que eran las correctas y chau. Dondequiera que hables, tenes que pensar dos veces lo que decir para no “quedar mal”, o alguna cosa que quieras hacer y te la guardes por que estas en presencia de gente con la que tenes que tener cierto trato. Pura hipocresía. Si total después nos juntamos con los más íntimos y hablamos las cosas como son, por qué no hacerlo siempre? Porque no exponer nuestro ser tal cual es frente a todo el mundo. Estar tomando el té con la reina Isabel y mandarte un “fa isa, ese olor viene de afuera o te largaste uno?”.  Cuanto más libre logres ser, en todas estas pequeñeces, más feliz vas a aspirar a ser.
Hay casos de tipos que son homosexuales, pero nunca le dicen a nadie por temor a lo que les digan, y siguiendo un estándar social se casan y tienen hijos. Toda una vida de sometidos. ¿Por qué? Porque a alguien se le ocurrió un día que los nenes se casan con las nenas y eso se cumple a rajatabla. Y el resto de nosotros seguimos esas reglas como nabos.
Tengo un primo con síndrome de Down. Es de verdad increíble sentarse a verlo, no tiene esa carga en la espalda, esa cara de sometido, no. Es un alma pura, libre, nada de lo que dice o hace se lo reprime el subconsciente para que sea socialmente aceptable bajo los estándares que (estúpidamente) tiene el resto de la gente. Y de verdad que da envidia.