martes, 31 de enero de 2012

Al oído


Con cada palabra revivía su recuerdo, en cada silencio la sentía respirar a su lado. No le decía mucho, solamente quería escucharla. Que su voz dibujase en la penumbra su figura, y que se olvidara por un rato de que no la tenía. Que su risa distante le transportara a otro lugar, a otro momento, real, también, pero diferente. Que aquella mágica conexión lo llevase a la deriva, a un mundo en el que estuvieran juntos. Y así como si nada se dejo perder en la simpleza de la conversación, y su mente volaba, de aquí para allá, jugueteando con la de ella. Como si estuviesen juntos.

Se despidieron, colgó, y apago la luz.
Volvió a la realidad, y no la vio a su lado, y no la escucho en el silencio. Bajó la mirada, y se perdió entre la penumbra de sus recuerdos.