lunes, 18 de julio de 2011

Desahogo

Di con un artículo muy interesante, que escribió un Ingeniero, sobre sus vivencias en UdelaR y en la ORT. La idea básica de este articulo era ayudar a bachilleres (o casi bachilleres) a decir donde cursar dicha carrera. Entonces mostraba como los niveles de las primeras) materias (llamadas “filtro” por la cantidad de gente que pierde) en Udelar son excesivamente altos, mientras que en la ORT son más accesibles y la comparación seguía con las materias más avanzadas y la diferencia entre los profesores, la utilidad de las clases prácticas, entre otras cosas.
Lo que es interesante es la sección de comentarios, que contenía un debate entre un profesor actual y el autor, sobre la calidad de las clases y como se manejaban los programas y los parciales de acuerdo con la cantidad de gente que pasa. Fue entonces cuando me di cuenta de una cosa, estamos en el medio de un gran quilombo.
Porque claro, estamos entre la gente que dice que pasa poca gente y que hay que bajar los niveles, y los que desde estudiantes la están remando como locos con parciales difíciles y dicen que es parte de la tradición, de la dificultad de la carrera, y dicen que hay que mantener (o subir) la dificultad de los cursos. Pregunta ¿A nadie se le ocurrió pensar en la dificultad de los cursos basándose en los estudiantes? Porque queda divino salir a decirle al ministro de educación que se reciben mil ingenieros por año, pero no se le dice que no saben un carajo. O Viceversa, decirle que se reciben 3, que saben kilos y kilos de matemática que no van a usar casi para nada.
Bárbaro, así que vamos a ser unos hijos académicos de unos chupamedias que solo quieren hacer feliz al de arriba. Supongo que a ellos culpare cuando se me caiga un puente

Aca el articulo en cuestion. Seguro lo interprete para el ojete, culpa de secundaria, que culpara a primaria, que culpara a jardinera por no enseñarme a leer.