martes, 18 de enero de 2011

Mochilero

Voltaire supo hablar de dos tipos de viajantes, los que disfrutan el viaje en si mismo, y los que disfrutan del destino. Un tipo que disfruta del viaje, se detiene mas en las cosas que lo rodean, la forma del camino, los paisajes. El que disfruta del destino llega, tira el bolso al carajo y se va de joda. Ultimamente me ocurre de vagar errante entre ambos, como si no llegara a comprender la totalidad de las opciones que me ofrece cada uno, sin llegar tampoco a completar en un cien porciento el sentimiento de felicidad en la vida, al menos por un momento.
Llega un momento que esa indesicion marea, a tal punto de deprimirme hasta no ser parte de la mayoria de los acontecimientos, de mantenerme al margen del correr del tiempo. Los que estan a un lado de esta cuerda floja me notan falto de jodas, de salidas, me recomiendan que me junte mas con amigos, que abra mas mi espacio social. Por otro lado, me ven los otros viajeros, los que estan del otro lado de la cuerda floja. Mi diagnostico pasa a ser entonces falta de inspiracion, con recetas como escuchar un buen disco, leer un buen libro, admirar las bellezas de montevideo, en fin.
Para acabar con este sentimiento de ahogo contrate al peor psicoanalista, yo, lo cual trae muchas desventajas. Para empezar, un pibe de 17 años que estudia (o pretende estudiar ingenieria) no puede saber un cuerno de psicologia. Tampoco la edad me permite ser un hombre de experiencia, como para recetar por ese lado. Mi terapia consiste en encontrar en el entorno viajeros de ambos tipos que expresen sus meditaciones y sus conocimientos, al grueso de humanoides en formacion que somos la mayoria. Entonces me someto a un tratamiento a base de blues, libros, peliculas y sobre todas las cosas, amigos. Seres que poseen la idea exterior a uno mismo, y que por tanto al ubicarlo desde otra perspectiva, tienen una opinion clave en el desarrollo de la mayoria de las desiciones en momentos como este. Entonces para encontrarme debo dejar que otros me encuentren, para que me diagnostiquen.
Tiempo llevo ya en este vaiven desentimientos, gustos y disgustos, hace poco mi concepcion de mi mismo cambio de un modo radical, a tal punto de dudar de mis mismas afirmaciones, de lo que soy, lo que fui. Capaz que por eso no encuentro el lugar que antes tenia entre los viajeros, que me hacia sentir comodo, pero afirmo, que desde que cambie los rumbos que toma mi vida son todos aceptados por mi, y ya no me lleva la corriente a la deriva como antes.
Me doy cuenta de que no hay dos tipos de viajeros, hay dos escuelas de viajeros. Las peronas pueden parecerse mas o menos a una corriente, pero entre ambos extremos encuentran su lugar, unico e irrepetible, que es la base para su personalidad. Mientras mi psyque decide el mio, yo espero y me deslumbro ante las grandes personas que me rodean, me analizan (algunas sin saberlo) y de las cuales aprendo dia tras dia.
Al fin y al cabo, este no es un viaje puramente de placer, sino mas bien de exploracion. El paisaje mas sorprendente que se puede encontrar es el de uno mismo