martes, 30 de agosto de 2011

Transición


Anochece, allá, lejos en el horizonte. Ese mágico momento de inspiración que supo maravillarlo, abandonado sucede, intrascendente casi ante su mirada. La noche emerge con toda su majestuosidad sobre toda la llanura. No se le mueve un pelo. No tiene en su mirada el cínico telescopio que le hacía compañía antes. Antes, cuando se pisaba firme. Todo gira dentro, en el post apocalipsis de las ideas los restos de paradigmas yacen ilógicos ahora. Sin vida. Todo puede pasar, en un nuevo mundo, con un nuevo rumbo.

El viaje es más que un viaje, sin saber el destino, pero sin apuro a conocerlo, se deja llevar por la colectiva furgoneta sin chofer alguno, a primera vista. El sol, abandonado,  se duerme viéndolo viajar, hacia tantas direcciones a la vez y a la vez, hacia ninguna.