viernes, 15 de febrero de 2013

Enamorados


Desperto tarde, no había sonado el despertador. Ya eran casi las ocho. Refunfuño por lo bajo, y se dio apenas una ducha apurada, que no fue generosa ni con el jabón. Y eso que el profesor era dedicadisimo en la higiene personal.

La mañana transcurrió lenta y aburrida, típica de jueves. Un par de clases del ciclo básico, que las dio casi en piloto automático, sin casi pensar demasiado, para el en realidad era bastante sencillo.  Al final de la misma se quedo explicando a un par de jovenes algo sobre el tema del dia, y eso lo retraso para el almuerzo.

Almorzo solo, leyendo una revista un poco añeja ya, que siempre estaba boyando entre las mesas del comedor.

Paso la tarde en la oficina, ocupándose de sus asuntos administrativos, papeleos y demas. El dia en realidad fue bastante gris y sin sobresaltos.

El omnibus de vuelta le parecio eterno, bailando suavemente entre las paradas y las motos, que saturaban la calle de la hora pico.

La vereda estaba desierta, era tarde de partido. Vio un par de minutos en un televisor que decoraba la vidriera de una casa de electrodomesticos, pero el resultado adverso que llevaba el marcador le hizo seguir caminando.

Se acosto y tomo el despertador, buscando ajustar la alarma para el dia siguiente, y casi sin darse cuenta, miro el calendario. 14 de Febrero.

Es hoy - dijo - Mierda, me olvide, es hoy.

Se levanto, se vistio y salio.

Cuarentaycino minutos mas tarde, se paro frente a ella, con una rosa en la mano. Quiso decir muchas cosas, pero ella ya no lo escuchaba, Sabia que habia llegado tarde, sabia que se habia olvidado.

Perdon, amor. Si, ya se...ya se. Perdon. - dejo la rosa sobre la lapida, y sintio su mirada en algun lado.
 Apreto la mano, como si estuviese con ella, pero el frio de la noche se escurrio entre sus dedos.

Feliz dia...susurro mientras se daba vuelta, y se iba, convencido de que ya no tenia sentido. Se fue en silencio, y desaparecio entre la neblina.

Ella, mirandolo con su eterna paciencia, penso en decirle que el amor no muere, pero para eso ya tendria tiempo, cuando se vieran de vuelta.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Desde lejos, navidad

Se quedó mirando el vacío, a través de la gélida ventana. Afuera, los transeúntes marchaban cubiertos de en bufandas, abrigos y gorros de lana. El asfalto que ayer nomas era un gris oscuro, que resaltaba entre la villa de piedra, hoy apenas si se distinguía cubierto por el tenue velo de la nieve. Lenta y paulatinamente los diminutos copos de nieve caían, con la suavidad que caen las hojas en otoño, allá por Montevideo, sin prisa, hamacadas en la brisa, solo que ellos, mucho mas pequeños, hacían de ese descenso un jugueteo en espiral, alegrándose en su largo descenso hasta el suelo, o la cornisa de la ventana. En silencio miraba el vidrio, congelado, controlando las ganas de darle un golpecito a ver si se rompe.

- Excuse me, sir, your order…[1] - Quebrando el silencio un mozo le dejaba en la mesa una taza llena de un espeso chocolate humeante, y una delicada cucharita para el azúcar.

Agradeció con un gesto y volvió a sumirse en sus pensamientos. Pensó en la Ciudad Vieja, y en que salvando las distancias, Nueva York no es tan distinta a Montevideo.

El café en el que estaba era tranquilo, un par de parejas conversaban por lo bajo en una mesa, en otra unos señores de traje miraban ansiosos la hora mientras apuraban sus medialunas, y en el fondo, un flaco de barba tocaba algo en la guitarra, y recibía monedas en un gorro navideño que tenia a los pies de la butaca.
Se dejó llevar por el gorro a sus viejas navidades, de niño. Cuando en la tele solo pasaban nieve y mas nieve y en casa el calor no dejaba a uno abandonar la frescura del ventilador. Así que ahí estaba. Su primera blanca navidad, como las de la tele. Tomó a su salud un trago del chocolate, mientras al músico le llegaban un par de aplausos y monedas de los pocos que le estaban poniendo atención. Si, sin dudas estaba cumpliendo ese viejo sueño, vivir una blanca navidad.

El flaco de barba entonaba los versos “know you’re not alone, cuz i’m gonna make this place your home”[2]  y por ahí algunos se animaron a acompañar con palmas. Y unos tenues coros. Le llamo la atención cuan amena se había hecho, la simple comunión de unos de extraños, con solo un lugar, un café en común y se alegró. Y se sumo a las palmas. Hasta que sin darse cuenta, se sintió acompañado.

Pensó en su casa, que sola estaría en ese momento. Que oscura, que vacía, que quieta. Estática en el tiempo como él la había dejado antes de partir. En que distinta era esa existencia gris en el sucucho vacío de su hogar, y en el blanco café de la ciudad mas grande del mundo. En como era posible que a miles de kilómetros de su hogar, en una ciudad con millones de habitantes, se sintiera acompañado. Sin darse cuenta, se olvido que estaba sin ella. Y ella, dondequiera que estaba, mirándolo aprender una vez mas, sonrió.


[1] Disculpe señor, su orden
[2] Sabé que no estás solo, pues voy a hacer de este lugar, tu hogar (Home - Philip Philips)

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Hace pila que no escribía nada, estoy medio oxidado me parece, pero bueno, fue lo que salió. De a poco pretendo ir volviendo a escribir acá, asi que bueno, veremos.

Ah, y otra cosa,

A todos, Feliz Navidad.

lunes, 10 de septiembre de 2012

De Casualidad(es)


Las historias azarosas siempre son lindas de escuchar. Y de contar, mucho más. A tal punto esto que se maravillaban con las casualidades de su encuentro, y celebraban su amor, como un acto de derrota al azar. Algo tan complicado que era un premio en si mismo, y ellos mismos eran el trofeo al vencedor, la derrota a la casa, al orden cósmico de las historias.

A tal punto que empezaron por pura diversión, a adivinarse el futuro, leerse las manos, tirarse las cartas, toda acción posible que les confirmara las desventuras propias a las que estaban condenados a sufrir….por supuesto, si no se hubiesen encontrado. Y tal era esa pasión por confirmar su victoria contra el destino, que en la profunda búsqueda por más y más adivinaciones, los llevo una cruel y fría verdad.

Su destino ya estaba escrito, el encontrarse, por  “azar”, ya había sido previamente pautado.

Y para vengarse, decidieron improvisar.

(Ignorando, por supuesto,  que eso mismo era, lo que estaba puesto entre líneas. Porque claro, cuando uno consulta su futuro, la revelación misma, ya incluye de por si la consideración que el sujeto, pregunta por su futuro en un momento dado y eso condiciona sus futuras decisiones. En otras palabras, están destinados a conocer su destino)

Solo cuando comenzaron a creer que se amaban por libre albedrio, y no por imposición del show cósmico y de sus guionistas, empezaron a disfrutar plenamente de ser actores. Dejaron de lado el hedonismo de ser los falsos vencedores en un show sin competidores, y encontraron la felicidad y la satisfacción, en disfrutar juntos y no pensar en como sortear, lo que ya les correspondía, en vivir por vivir y quedarse en los momentos, sin buscar  tempranamente una salida a las situaciones venideras. Y recién ahí fueron felices. Pura y plenamente felices.

Ni cuenta se dieron, cuando les canto jaque mate el destino, pues estaban demasiado ocupados para ponerle atención. En ese ultimo momento, cuando ellos juntos, dejaron de darle importancia a todo lo que eran, y se convirtieron en todo lo que se querían, escribieron su propio final. Y esta vez no hubo nadie que notase, ni un solo testigo presencio, la derrota del azar, a manos del amor.

Desconocieron todos el final de esta historia, y quedaron hasta hoy convencidos, de que a la vida no hay con que entrarle. Será cuestión de tiempo, hasta que otros dos se den cuenta que no se trata de entrarle, sino de vivirla independientemente de lo demás.